Hipias Mayor Platón

 Título:    Hipias Mayor

Autor:    Platão   

Categoria:    Filosofia

Idioma:    Español



Hipias Mayor Platón




Platón
HIPIAS MAYOR
INTRODUCCIÓN
El Hipias Mayor es un diálogo aporético: el problema planteado queda sin resolver al finalizar la discusión. Tiene una extensión de casi el
doble que el Hipias Menor, y este dato es, sin duda, suficiente para explicar los adjetivos comparativos que sirven para distinguir un diálogo
del otro. Aunque en la Antigüedad no existió problema sobre la autenticidad de este diálogo, algunos filólogos han puesto en duda, en los
dos últimos siglos, la atribución de est e diálogo a Platón. Parece tan difícil admitir las objeciones alegadas, como creer ciegamente en la autenticidad del diálogo. En todo caso, esta obra figurará siempre en el
corpus platónico, porque, a pesar de los problemas que pueda suscitar
su atribución a la pluma de Platón, es una obra de corte platónico en lo
literario, en lo filosófico y en la forma general del tratamiento del tema.
La cuestión discutida en este diálogo es la de lo bello en sí mismo, la
esencia que debe subyacer a todas las cosas bellas para que sean bellas.
En principio podría parecer que se trata de un estudio independiente
sobre este tema al que más tarde el autor le hubiera asignado los nombres de Hipias y Sócrates para defender las partes, y al que hubiera colocado una bella y artística introducción que va hasta 286c, donde empieza el verdadero tema del diálogo. Hásta tal punto la parte dedicada al
tema de lo bello en sí constituye un. bloque bien caracterizado. Sin embargo, los dialogantes no pueden ser otros que Sócrates e Hipias. En el
caso de Sócrates, no hay la menor duda. La introducción de ese personaje de carácter áspero en la búsque da de la verdad, precisamente desde
las primeras lineas en que se aborda el tema de lo bello, así como su
constante presencia a lo largo de todo el resto del diálogo, nos demuestran que el tema está tratado desde el supuesto de que Sócrates es un interlocutor obligado. Quizá no parece tan obligado que el otro interlocutor haya de ser Hipias, pero la verdad es que el personaje está perfilado
muy frecuentemente y muy bien. Es imposible en el diálogo tomar el
tema separándolo de los interlocutores; la trabazón es completa. Es cl aro que el tema del diálogo podría haberse tratado con dialo gantes no caracterizados, pero en el caso de este diálogo se puede decir que no ha
sido escrita una sola línea sin tener presente que los que dialogaban
eran, precisamente, Sócrates e Hipias.
Admitido lo que precede, como no puede ser por menos, comprobamos que la bella parte introductiva está, concretamente, destinada a la
caracterización de los dos personajes, especialmente de Hipias, puesto
que Sócrates aparece diseñado por contraste y, además, es ya un personaje canónico. Nos encontramos, pues, con un diálogo completamente
trabado desde el principio hasta el fin con unidad interna precisa. Dos
rasgos llaman, sin embargo, la atención: la ironía y la agresividad. Se
trata sólo de una distinción de grado. Los dos personajes se expresan
con más dureza de la habitual. La irritación de Hipias y la dura ironía
de Sócrates desde 300c hasta 302a, así como las últimas palabras de
Hipias en 304a, dejan una impresión de agresividad que no aparece en
otros diálogos. Sin duda, hay más pasión, por ejemplo, en la discusión
de Calicicles con Sócrates en el Gorgias, pero ese apasionamiento, e
incluso irritación, no deja la impresión de la enemistad a flor de piel 
que se observa en nuestro diálogo. La ironía de Sócrates, antes aún de
entrar en el tema de lo bello, no es una ironía contra los argumentos sino contra la persona, cuya descalificación se busca.
Es difícil explicarse por qué Platón decidió enfrentar dos veces, como únicos dialogantes, a Sócrates y a Hipias. No lo ha hecho con Protágoras ni con Gorgias, sofistas más representativos que Hipias. Puede
ser que no quisiera volver a tocar a Protágoras, muerto casi un tercio de
siglo antes de que Platón pudiera tener la idea de dar su nombre a un
segundo diálogo. Gorgias era ya un anciano de cerca de 100 años al que
no parecía oportuno hacer aparecer de nuevo en un diálogo. En cambio,
Hipias era más joven y, durante algún tiempo, cuando ya Gorgias era
muy viejo, debió de ser el sofista de más prestigio. Nuevamente, como
en el Hipias Menor, se trata a este sofista muy por debajo de sus méritos reales. La imagen que nos llega a través de los dos diálogos resalta
los defectos de Hipias -que ciertamente debió de ser un pozo de vanidad- sin hacer visibles sus notables méritos. Un juicio sobre Hipias
sacado de su actuación en los dos diálogos citados tendría algo que ver
con una parte de la real idad, pero no daría la medida de lo que real -
mente fue este sofista. Es curioso considerar que, si es cierto que Platón
le dedicó dos diálo gos, las dos veces lo haya tratado del mismo modo.
El Hipias Mayor ha dado lugar a la discusión de si el concepto de lo
bello en sí, es decir, el que las cosas bellas son bellas por la presen cia
de lo bello, no es ya el comienzo de la teoría platónica de las ideas. Una
afirmación semejante aparece en el Eutifrón 6d. Parece evidente que,
de la pura abstracción socrática a la «teoría de las ideas», hay una vía
en la que sería difícil determinar un punto exacto en el que se pro duzca
el término de la una y el comienzo de la otra. Es el contexto general de
un diálogo el que permite afirmar qué expresiones de este tipo deben
ser tomadas en uno u otro sentido. El contexto de Hipias Mayor no da
lugar a pensar que Platón se haya desprendido todavía de los moldes
socráticos.
NOTA SOBRE LA TRADUCCION
Para la versión española se ha seguido el texto de BURNET, Platonis
Opera, vol. III, Oxford, 1903 (reimpresión, 1974).

Hipias Mayor	Platón



Destacados para descarga:
👉 +100 Libros para Bajar Free
Postagens Sugeridas, Relacionadas e Anúncios

 

Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.

voltar