Critón Platon


Título:    Critón

Autor:     Platon

Categoria:    Literatura

Idioma:    Espanhol

Platón CRITÓN




El Critón es el más breve de los escritos de la primera época de
Platón. Por su contenido está muy próximo a la Apología. Se trata
todavía de tomar decisiones que pueden salvar la vida. La prisión y
la próxima ejecución son las secuencias obligadas de la sentencia
dictada en el juicio. Encierra, incluso, una justificación de la actitud
adoptada por Sócrates en su defensa. Esta última afirmación no se
da aisladamente en ninguna parte del diálogo, como sucede en otras
obras, sino que toda la exposición es una confirmación de la
personalidad de Sócrates, tal como es posible deducirla de la
Apología. Es un escrito que no se pare ce en nada al resto de los
diálogos. No se trata de buscar una definición general de un
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concepto ni de rechazar un razonamiento por defecto en la argumen-
tación. Se trata, sobre todo, de adoptar una posición definitiva. Aun

en los momentos en que parece que nos movemos en el ámbito de la
abstracción, ésta se halla en un segundo plano, puesto que lo único
importante es la decisión que al fin se va a tomar.
La propuesta que Sócrates hace a Critón es la de repasar los
conceptos y los puntos de vista que ambos daban antes por buenos,
para comprobar si ahora, en la nueva situación, siguen pareciendo
los mismos o hay que rechazarlos. Éste es el tema del diálogo, pero
con la circunstancia de que la confirmación va a ser hecha por un
hombre al que quedan unas pocas horas de vida. Es el dramatismo que se añade -a
toda la argumentación. El heroísmo es, en principio, objeto de admiración para
todos los hombres; pero el acto heroico no puede existir sin el héroe. Es ciertamente
decepcionante que, una vez creadas las circunstancias para el acto heroico, el
llamado a llevarlo a cabo se retire de la única manera en que esto es posible:
vergonzosamente. El acto heroico es el resultado de una decisión personal y única,
que supone la adecuación, más allá de toda dificultad, de la conducta a una idea o a
un deber moral. De todo esto tuvo clara intuición Sócrates y, por ello, quizá, tomó
una decisión, aun antes de comparecer ante el tribunal.Parece lógico pensar que el
Critón sigue a la Apología, pero esto no es necesariamente deducible de las
referencias a hechos que aparecen también en la Apología. Ésta es la opinión de
Guthrie, con la que coincidimos plenamente. Por las razones apuntadas más arriba,
parece que el Critón es el diálogo más próximo a la Apología, pero de ello no se
infiere que su redacción sea casi simultánea, aunque de hecho pudo haberlo sido. El
gran número de diálogos escritos en un período limitado reduce mucho el tiempo
que pudo transcurrir entre la redacción de ambos escritos.
Parece fuera de duda que Sócrates fue invitado a huir de la prisión y que esta
invitación no se limitó a su buen amigo Critón ni a los forasteros citados en 44b.
Este propósito, nacido del dolor y la irritación de los discípulos y amigos, debió de
encontrar un callado estímulo en el evidente desagrado que muchos atenienses
tenían que sentir ante la monstruosidad que, inevitablemente, se iba a producir.
Platón cita sólo a Critón y no nombra a otros atenienses; únicamente cita a dos
extranjeros. La amistad de Critón con Sócrates y el que realmente éste se negara a
evadirse eran atenuantes, si alguien hubiera querido presentar una acusación. Pero
de que Platón no les cite no se puede deducir que su número fuera muy pequeño.
Los «otros amigos», de 44e, aparecen más bien como un grupo de apoyo a Critón.

El diálogo no sería concebible si no se hubiera dado esta incitación a que Sócrates
se evadiera y sin que esta circunstancia fuera conocida, al menos, por una buena
parte de los que iban a ser sus primeros lectores. No tuvo Platón que imaginar una
situación a fin de que en ella Sócrates mostrara su entereza moral. La actitud de
Sócrates se resume muy brevemente. Ninguna otra circunstancia va a ser válida,
más que la razón. Si los razonamientos son buenos también ahora, hay que
seguirlos sin tener en cuenta ningún peligro. La prosopopeya de las leyes, que no
actúan sólo con argumentos sino tratando de hacer coherente el comportamiento de
Sócrates con toda su vida anterior, es una presentación de máxima eficacia para
contrastar su conducta, aunque algunos razonamientos nos resulten chocantes por
nuestra diferente concepción del Estado. ¡Qué diferente resulta el Sócrates de este
diálogo del que tuvo que presentar Meleto en la acusación!
Sobre que, en realidad, esta conversación se hubiera producido es imposible
decidir. Lo que parece menos probable es que fuera el día antes de que regresara
el barco de Delos. Tan inquietos como Critón estarían los otros amigos que, como
se nos dice en el Fedón, se reunían en la prisión desde el amanecer. Pero una
conversación semejante pudo haberla tenido Critón en cualquiera de sus intentos
de persuadir a Sócrates a que huyera. Critón habría hablado con Platón de esta
conversación y éste, con su maravilloso estilo, habría compuesto esta pieza
bellísima.
El hecho de que, en el orden de la realidad cronológica., la continuación de este
diálogo se halle en el comienzo y el final del Fedón no implica la menor
relación de un diálogo con otro. En época posterior, cuando la temática.
apologética estaba cerrada, al menos formalmente, encontró Platón que era muy
bello encuadrar un diálogo sobre la inmortalidad del alma entre las primeras luces
del día de la muerte del maestro y las últimas palabras que éste pronunció cuando
ya el veneno ponía fin a su vida.
Critón Platon

1.  Apologia de Socrates Platon
3. Cármides Platon


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