Utopia Tomas Moro | Libros en Español


Título:
  
  Utopia 

Autor:    Tomas Moro

Categoria:    Literatura

Idioma:    Espanhol



Resumen Utopia Tomas Moro

Utopía es el título de un libro escrito en latín por Tomás Moro y publicado alrededor de 1516 una de las obras más importantes de la literatura universal y de las más influyentes en la teoría y la práctica política y en el pensamiento utópico.

Moro describe una sociedad organizada racionalmente, a través de la narración de los hechos que realiza un explorador, Rafael Hitlodeo.

Con ella se inicia, en la modernidad, el género literario utópico. Sin duda, las lecturas alegóricas y literarias (lítote) de Utopía son muy enriquecedoras, pero el factor dominante es la política

Tomás Moro es el creador de la palabra “utopía”, que ejerce una doble función: a) crítica del orden –mejor, desorden–existente, caracterizado por la injusticia social y la desigualdad, cuya causa principal es la propiedad privada, y b) propuesta de alternativas transformadoras de la realidad

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Utopía es una república que establece la propiedad común de los bienes. No existen los abogados y no envía a sus ciudadanos a la guerra, pero contrata mercenarios entre sus vecinos más belicosos.

 Utopía llena un vacío entre el paraíso perdido y la tierra prometida y, en este pensamiento oscilante, América aparece como una gran promesa donde se ubica la ciudad imaginada que supera la paradoja
producción - creación, pero, la visión cristiana del autor y el tema del libro (moral individual y social), me permiten considerar, hasta cierto punto, que es un libro religioso.



Utopia Tomas Moro | Libros en Español

Introducción

Todo el mundo tiene referencias y habla de este librito, pero son poquisimos los que lo han leído.
Yo mismo lo desconocía hasta hace poco.
Vino a mis manos una edición española del año 1638, y su lectura me impresionó profundamente, y estoy
seguro de que su difusión ha de hacer un gran bien entre todos los que andamos en " cosas" sociales.
Santo Tomás Moro publicó su "UTOPIA" en 1516, y Lutero dio el primer paso hacia la Reforma Protestante
en 31 de octubre de 1517, al publicar sus 95 tesis en Wittemberg. Después, la Historia ha seguido su curso.
De estos hechos han pasado cuatro Siglos y medio, y hoy tenemos suficiente perspectiva para darnos cuenta
de muchas cosas que nuestros antepasados no pudieron ver.
Ambos hechos se produjeron en los tiempos en que el poder espiritual y temporal de la Iglesia Católica
habían llegado al máximo. En todo lo que hoy llamamos "Occidente" no existía más que una sola religión,
bajo la autoridad suprema del Papa de Roma, al cual prestaban acatamiento todos los Príncipes.
Se habían constituido y consolidado casi todas las grandes naciones de Europa. El poder temporal de la
Iglesia se había consolidado en dos aspectos:
1o Poder concentrado, constituido por los Estados Pontificios, en los que el Papa era soberano
absoluto, y
2o Poder diluido, formado por las posesiones, mas o menos feudales, de todos los dignatarios eclesiásticos en
todos los países. Desde las Parroquias rurales a los grandes Arzobispados, pasando por todos los Obispados
y las grandes (y pequeñas) Abadías y Conventos.
¿Y el pueblo? ¿Qué papel desempeñaba en todo esto el pueblo? Lo que hoy llamamos "pueblo" entonces se
denominaba "los súbditos", "los vasallos", "los sujetos"..., nombres todos que indican netamente que la gente
sin privilegios (el vulgo) eran, ante todo, los sometidos y los servidores de los poderosos;
La gente del pueblo no tenía "patria" (pasarían dos siglos antes de que se inventara), pero tenían Rey, al que
tenían que servir lealmente. Y. esta era regla. A esto ahora lo denominaríamos "discriminación señorial": -
los "señores" por una parte y los "siervos" por otra.
Este proceso del poder temporal empezó (para la Iglesia) con la conversión (o así) de Constantino y el Edicto
de Milán en el año 313, y llegó a su máxima "perfección" en los tiempos que precedieron a la Reforma. La

gente de Iglesia (excepto los Santos) estaba segura de que lo mejor era el estar aliada con los poderosos y él
- ser poderosos ellos mismos; ya que el "pueblo" tenía que seguir el camino que sus "señores" le trazaban.
Estoy seguro de que Aristóteles habría encontrado este proceder perfecto; también estoy seguro de que
Jesucristo no podía bendecirlo.
Las guerras de religión. Puede afirmarse que el pueblo no intervino para nada en ellas, sino para recibir
golpes y morir por su "señor", que seguía tan contento y divertido en su castillo. Fue una pelea entre los que
habían acaparado el máximo poder por una parte (el Papa y el Emperador) y los Príncipes por otra. Con la
Paz de Westfalia (1648) se terminó la hegemonía del Papado y el Imperio.
Es curioso observar (por lo que respecta al pueblo) que todos los que firmaron dicho Tratado de Paz
estuvieron conformes con que los pueblos vinieran obligados a profesar la religión de sus Príncipes.
Entonces empezó a funcionar la idea de "patria que alcanzó su máximo esplendor con Revolución Francesa,
es cosa de hacer aquí un resumen histórico, que ya está suficientemente conocido y divulgado.
Lo único que quiero observar es que estos cuatro y medio han representado para la Iglesia progresiva de la
hegemonía y del poder político y económico que había acumulado en los mil años anteriores, a partir de
Constantino.
Los poderosos de antaño ya no existen. El bienestar de las naciones ya no se mide por el esplendor de unos.
Cuantos privilegiados. La misma idea de "Patria" se va clarificando, y cuando De Gaulle preconiza una
Europa de las patrias, encuentra cada vez menos adherentes. Hoy la religión se mira como una opción
personal y libre, a la que a nadie le es lícito violentar. Frente a la división de la sociedad en "clases" se va
cada vez con mayor firmeza hacia la "comunidad".
Considerando estos hechos (y otros que están en mente de todos) es cuando uno se percata del valor
profético del libro de Santo Tomás Moro, que va a continuación. Teniendo en cuenta, sobre todo, cuando lo
escribió todo el Occidente estaba unificado "brutalmente" en lo religioso y en lo civil, y nadie podía prever el
proceso que iba a iniciarse al año siguiente.
Frente al "clericalismo" manifestado por la invasión de los eclesiásticos en todas las esferas de lo civil, él
preconiza un Estado guiado fundamentalmente por el Derecho Natural. Frente a los privilegios de los
poderosos, pone la igualdad de todos los ciudadanos, en una vida comunitaria. Sus atisbos sobre la
"vocación profesional" son geniales.
Pero lo más extraordinario, a mi entender, es su defensa del "pluralismo" religioso, frente a la religión única
obligatoria.
Lo más opuesto a "UTOPIA" es Jauja.
No dudo que habrá lectores que recorrerán las paginas que siguen como si leyeran una historieta absurda de
ciencia ficción", que tanto gustan actualmente, o como una divertí da exposición del país de Jauja. Y no es
esto. Ni mucho menos. En mi opinión es todo lo contrario. Es un libro para meditarlo. Sobre todo por los gire
militarnos en las filas del catolicismo social.
Piénsese en que durante cerca de cinco siglos hemos dispuesto de un ideario racionalismo, plenamente de
acuerdo con el Derecho Natural, y no le hemos hecho ningún caso, antes hemos aprovechado su mismo
título, para inventar la palabra "utópico". En cambio, el marxismo, basándose en un-hombre-que-no-existe
(esto sí que es utópico) en menos de cien años ha revuelto el mundo.
Comprendo muy bien que después de aquella situación de prepotencia universal (que culminó en los años de
la aparición de "UTOPIA» y casi todos los católicos excepto los Santos) hayamos sido "conservadores". Ello
es muy natural, aun que no tiene nada de sobrenatural. El resultado ha sido que en vez de ser "luz del

mundo" y "sal de la tierra", hayamos sido en no pocos aspectos una rémora a la marcha providencial de la
Historia.
Pero, gracias a Dios, estarnos asistiendo al fin de la era constantiniana.
Ha llovido mucho desde que se escribió "UTOPIA". Ello quiere decir que en algunos aspectos no es actual.
Pero en muchos otros, sí. Algo parecido al Evangelio. Recuerdo ahora una anécdota catequística, ocurrida
en Inglaterra recientemente. La catequista explicaba a las niñas la "Parábola de las Vírgenes Prudentes", y
al terminar preguntó a una dé ellas qué consecuencia sacaba de lo que había oído. La niña, sin dudar un
momento, respondió:
Es clarísimo. De esto se deducen las grandes ventajas del alumbrado eléctrico sobre los candiles de aceite.
Aquí el peligro está también en tropezar con lo anecdótico y perder de vista su sentido profundo.
Santo Tomás Moro escribió "UTOPIA" en latín. En un latín elaboradísimo y al gusto de aquella época; que
dicen que es difícil dé traducir al español del siglo XVII, adaptando el castellano florido dé entonces, con su
prosodia enrevesada, al lenguaje de hoy. Dudo mucho de la corrección de mi trabajo bajo el punto de vista
literario, pero estimo que (en parte, al menos) he conseguido lo principal que buscaba, que era la claridad, y
evitar que se hiciera pesado para el lector actual. Con es/a pretensión me he atrevido a darlo a la imprenta.
Lleva un prólogo de Quevedo, que he conservado intacto, incluso con su propia ortografía, además de las
licencias pertinentes de la Santa Inquisición. También copio de dicha edición una breve biografía.
Espero Y deseo que esta edición pueda ser útil a muchos. El dormir durante unas horas es muy sano y
conveniente; pero dormir durante siglos y siglos... ¿puede defenderse como cosa buena?
Enero de 1964.

ROVIROSA



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