+100 Libros Clásicos Gratuitos para Leer. Descarga Free

Eugenia de Franval Marquês de Sade

 Título:    Eugenia de Fanval

Autor:    Marquês de Sade   

Categoria:    Literatura

Idioma:    Español


Eugenia de Fanval Marquês de Sade


EUGENIA DE FRANVAL
Marqués de Sade
2
El único motivo que nos mueve a escribir esta historia es la instrucción de la
humanidad y el mejoramiento de su modo de vida. Es de desear que todos los lectores
descubran el enorme peligro que siempre corren aquellos que hacen lo que quieren para
satisfacer sus deseos. Que puedan convencerse que la buena crianza, las riquezas, el
talento y las dotes naturales sólo sirven para desviar al individuo cuando la limitación, la
buena conducta, la sabiduría y la modestia no están allí para sostenerlos o utilizarlos de
la mejor manera: éstas son las verdades que vamos a llevar a la acción. Que no sean
perdonados los detalles poco naturales del horrible delito que nos veremos obligados a
relatar; ¿acaso es posible que estas desviaciones sean detestables si uno tiene la valentía
de presentarlas abiertamente?
Es raro que en un mismo ser todo armonice para conducirlo a la prosperidad; si ha
sido favorecido por la naturaleza, la fortuna le niega sus dones; si la fortuna es liberal
con sus favores, la naturaleza lo trata mal; pareciera que la mano del Cielo deseara
mostrarnos que en cada individuo, como en sus acciones más sublimes, las leyes del
equilibrio son las primeras del Universo, las que simultáneamente regulan todo lo que
pasa, todo lo que vegeta y respira. 

Otros
  1. El Cuervo Edgar Allan Poe
  2. Agudeza Gascona Marquês de Sade
  3. El Arte de Amar Públio Ovídio Naso no recomendados para niños
Eugenia de Franval	Marquês de Sade
Adicionar legenda


Socialismo sin Estado: Anarquismo Mikhail Bakunin

 Título:    Socialismo sin Estado: Anarquismo

Autor:    Mikhail Bakunin   

Categoria:    Ciência Política

Idioma:    Español

Socialismo sin Estado: Anarquismo Mikhail Bakunin




Socialismo sin Estado: Anarquismo
Mijail Bakunin 
El efecto de los Grandes Principios Proclamados por la Revolución
francesa. Desde aquel tiempo, cuando la Revolución bajó a las masas su Evangelio -
no el místico sino el racional, no el celestial sino el terrenal, no el divino sino el
Evangelio humano, el Evangelio de los Derechos del Hombre- desde entonces proclamó
que todos los hombres son iguales, que todos los hombres tienen derecho a la libertad
y la igualdad; las masas de todos países europeos, de todo el mundo civilizado,
despertaron entonces, gradualmente, del sueño que los había mantenido en la
esclavitud desde que la Cristiandad los drogó con su opio, y comenzaron a preguntarse
si ellos también tenían el derecho a la igualdad, a la libertad, y a la humanidad.
En cuanto esta pregunta ha sido planteada, la gente, guiada por su admirable
sentido común, así como por sus instintos, se dio cuenta de que la primera condición
para su emancipación verdadera, o humanization, era, por sobre todo, un cambio
radical en su situación económica. La primera pregunta, justamente, estaba
relacionada con el pan de cada día, pues como ha sido ya notado por Aristóteles, el
hombre, para pensar, para sentirse libre, para hacerse hombre, debe ser liberado de
los cuidados materiales de la vida diaria. En realidad, el burgués, quien está tan
vociferante en sus greguerías contra el materialismo de la gente y quien predica a ellos
las abstinencias del idealismo, lo sabe muy bien, ya que ellos ellos mismos lo predican
sólo con la palabra mas no con el ejemplo.
La segunda pregunta que surge entre las personas, la del ocio luego del trabajo,
es también condición indispensable de humanidad. Pero pan y ocio nunca pueden
obtenerse independientes de una transformación radical de la sociedad existente, y eso
explica por qué la Revolución, obligada por las implicaciones de sus propios principios,
dio a luz al Socialismo.
El socialismo es la Justicia... El socialismo es la justicia. Cuando hablamos de
justicia, entendemos por esta no la justicia contenida en los Códigos y en la
jurisprudencia Romana -los cuales se han basado, en gran medida, sobre las verdades
de la violencia alcanzada por la fuerza, violencia consagrada por tiempo y las
bendiciones de alguna iglesia u otro (cristiano o pagano), y por lo cual se ha aceptado
como principio absoluto, que toda ley debe ser deducida por un proceso de
razonamiento lógico- no, hablamos de aquella justicia que está basada únicamente
sobre la conciencia humana, la justicia que ha de ser encontrada en el conocimiento de
cada hombre -hasta en los de niños- y que puede ser expresada en una sola palabra:
equidad.
Esta justicia universal que, debido a las conquistas por la fuerza y a las
influencias religiosas, aún nunca ha prevalecido en los ámbitos políticos, jurídicos o
económicos, debería hacerse la base del nuevo mundo. Sin ella no puede haber ni
libertad, ni república, ni prosperidad, ni paz. Es ella entonces quien debe gobernar
nuestras resoluciones para que trabajemos con eficiencia en el establecimiento de la
paz. Y es esta justicia, la que nos impulsa a asumir la defensa de los intereses de la
gente terriblemente maltratada y a exigir su emancipación económica y social con
libertad política.
El Principio Básico del Socialismo. No proponemos aquí, caballeros, este u
otro sistema socialista. Aquello que ahora exigimos es la proclamación nuevamente del
gran principio de la Revolución francesa: que cada ser humano pueda poseer los
medios materiales y morales para poder desarrollar así su humanidad, un principio
que, en nuestra opinión, debe ser traducido en el siguiente problema:
Organizar la sociedad de tal manera que cada individuo, hombre o mujer, pueda
hallar, al entrar en la vida, medios aproximadamente equivalentes para el desarrollo
de sus diversas facultades y de su ocupación laboral. Y organizar dicha sociedad de tal
forma que haga imposible la explotación de algun trabajador, lo cual permitirá a cada
individuo disfrutar de la riqueza social, la cual, en realidad sólo se produce por el 
trabajo colectivo; pero sólo para disfrutarla en cuanto él contribuya directamente hacia
la creación de dicha riqueza.
Rechazo al Socialismo Estatatista. La consecución de esta tarea desde luego
tomará cientos de años de desarrollo. Pero la historia ya la ha traído ante nosotros y
de aquí en adelante no podemos hacer caso omiso a ella sin condenarnos a declarar
nuestra total impotencia. Nos apresuramos en agregar aquí que enérgicamente
rechazamos cualquier tentativa de organización social que no admitía la libertad más
amplia tanto de los individuos como de las organizaciones, o que requiera la
instauración de cualquier régimen de poder. En nombre de la libertad, la cual
reconocemos como fundamento único y único principio creativo de la organización,
económica o política, protestaremos contra todo aquello que remotamente pueda
parecerse al Comunismo Estatista, o al Socialismo Estatista.
Abolición del Derecho de Herencia. La única cosa que, en nuestra opinión, el
Estado puede y debería hacer es modificar poco a poco la ley de herencia para llegar
cuanto antes a su completa abolición. Aquella ley es puramente una creación del
Estado, y una de las condiciones de existencia misma del Estado autoritario y divino, y
ella puede y debería ser suprimida por la libertad en el Estado. En otras palabras, el
Estado debería disolverse en una sociedad libremente organizada de acuerdo con los
principios de justicia. El derecho de herencia, en nuestra opinión, debiera suprimirse,
ya que mientras exista perdurará la desigualdad económica hereditaria, no la
desigualdad natural de los individuos, sino la desigualdad artificial de clases -y ello
siempre engendrará la desigualdad hereditaria en el desarrollo y la formación de las
mentes, y cuya continuación sería la fuente y la consagración de todas las
desigualdades políticas y sociales. La tarea de la justicia es establecer la igualdad para
cada uno, pues aquella igualdad dependerá de la organización económica y política de
la sociedad- una igualdad con la que cada uno va a comenzar su vida, y por la que
cada uno, dirigido en su propia naturaleza, será el producto de sus propios esfuerzos.
En nuestra opinión, la propiedad de los difuntos debería acumularse a los fondos
sociales para la instrucción y la educación de los niños de ambos sexos, que incluye la
manutención de ellos desde su nacimiento hasta que alcancen la mayoría de edad.
Como eslavos y como rusos, queremos agregar lo que consideramos una idea social
fundamental, la cual se basa sobre el instinto general y tradicional de nuestros
pueblos, y que consiste en que la propiedad de toda la gente, debería ser poseída sólo
por aquellos que le cultivan con sus propias manos.
Somos unos convencidos, caballeros, de que este principio es justo, que es la
condición esencial e inevitable de toda reforma social seria, y, por consiguiente, Europa
Occidental a su turno no dudará en reconocer y aceptar este principio, no obstante las
dificultades de su realización en países como Francia, por ejemplo, en donde la
mayoría de campesinos posee la tierra que ellos cultivan, pero en donde la mayor
parte de esos mismos campesinos pronto terminarán por no poseer nada, debido al
parcelamiento de la tierra que viene como resultado inevitable del sistema político y
económico que ahora prevalece en Francia. Sin embargo, nos abstendremos de ofrecer
cualquier oferta contra la pregunta de tierra... Nos limitaremos ahora a proponer la
siguiente declaración:
La Declaración del Socialismo. "Convencidos de que la realización seria de la
libertad, la justicia, y la paz será imposible mientras que la mayoría de la población se
halle desposeída de las elementales necesidades, mientras estén privados de la
educación y condenados a la insignificancia y a la esclavitud política y social -de hecho,
si no por la ley, por la pobreza así como por la necesidad de trabajar sin descanso u
ocio, produciendo toda la riqueza de la que el mundo ahora está orgulloso, y
recibiendo a cambio sólo una pequeña parte de la torta, la que apenas basta para
asegurar su sustento para al día siguiente; 
"Convencidos de que para las masas del pueblo, terriblemente maltratadas
durante siglos, el problema del pan es el problema de la emancipación mental, de la
libertad y la humanidad;
"Convencidos de que libertad sin Socialismo es privilegio e injusticia y que
Socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad;
"La Liga [para la Paz y la Libertad] con fuerza proclama la necesidad de una
radical reconstrucción económica y social, que tenga como objetivo la emancipación de
los trabajadores del yugo del capital y los terratenientes, una reconstrucción basada en
la más estricta justicia - ni justicia jurídica ni teológica ni metafísica, sino justicia
simplemente humana - basada en la ciencia positiva y en la libertad más amplia."
Organización de las Fuerzas productivas en reemplazo del Poder
Político. Es necesario suprimir completamente, en principio y de hecho, todo aquello
que llaman el poder político; pues, mientras que el poder político exista, habrá
gobernantes y gobernados, amos y esclavos, explotadores y explotados. Una vez
suprimido, el poder político debería ser substituido por la organización de las fuerzas
productivas y el servicio económico.
No obstante el enorme desarrollo de los estados modernos -un desarrollo que
en su fase última, de forma bastante lógica, reduce el Estado a una absurdidad-, se
hace evidente que los días del Estado y el principio Estatal están contados. Ya
podemos ver el advenimiento de la total emancipación de las masas trabajadoras y su
libre organización social, libre de la intervención gubernamental, formada por la
asociación económica de las personas y dejando de lado todas las viejas fronteras
Estatales y las distinciones nacionales, fundamentado ello sólo en el trabajo
productivo, el trabajo humanizado; poseyendo un interés común a pesar de su
diversidad.
El Ideal del Pueblo. Desde luego, este ideal aparece ante el pueblo
significando el fin de sus necesidades, el fin de la pobreza, y la satisfacción plena de
todos sus requerimientos materiales mediante el trabajo colectivo, igual y obligatorio
para todos, y luego, como el final de la dominación, y como la organización libre de las
vidas de las personas conforme a sus necesidades -no desde la cima hacia abajo, como
lo tenemos en el Estado, sino de abajo a arriba, una organización formada por el
pueblo mismo, independiente de gobiernos y parlamentos, una unión libre en
asociaciones de trabajadores agrícolas y de fábrica, en comunas, regiones, y naciones,
y finalmente, en el futuro más remoto; la hermandad humana universal, que triunfa
por sobre las ruinas de todos los Estados.
El Programa de una Sociedad Libre. Fuera del sistema Mazziniano que es el
sistema de la república en forma de un Estado, no hay ningún otro sistema sino el de
la república como una comuna, la república como una federación, una república
genuinamente socialista y popular -el sistema del Anarquismo. Esta es la política de la
Revolución Social, que apunta a la abolición del Estado, y la económica, que libera
totalmente las organizaciones de la gente, una organización de abajo hacia arriba,
mediante una federación.
... No habrá ninguna posibilidad de la existencia de un gobierno político, ya que
este gobierno será transformado en una administración simple de asuntos comunes.
Nuestro programa puede ser resumido en unas pocas palabras:
Paz, emancipación, y la felicidad de los oprimidos.
Guerra contra todos los déspotas y opresores.
Restitución total a los trabajadores: todo el capital, las fábricas, y todos los
instrumentos de trabajo y materias primas deben ir a las asociaciones, y la tierra a los
que la cultivan con sus propias manos.
Libertad, justicia y fraternidad con respecto a todos los seres humanos sobre la
tierra.
Igualdad para todos. 
A todos, sin distinción alguna, todos los medios de desarrollo y educación, e
iguales posibilidades de vida mientras trabajan.
La organización de una sociedad mediante una federación libre, desde abajo
hacia arriba, de asociaciones de trabajadores, tanto industriales como asociaciones
agrícolas, científicas y literarias - primero en una comuna, luego una federación de
comunas en regiones, de regiones en naciones, y de naciones en la asociación fraternal
internacional
Táctica Correcta Durante una Revolución. En una revolución social, en todo
opuesta diametralmente a una revolución política, los individuos apenas y cuentan,
mientras que la acción espontánea de las masas lo es todo. Todo lo que los individuos
pueden hacer es clarificar, propagar, y desarrollar las ideas que corresponden al
instinto popular, y, cosa aun más importante, contribuir con sus esfuerzos incesantes a
la organización revolucionaria del poder natural de las masas. Pero nada más que eso;
el resto sólo podrá hacerlo el propio pueblo. Cualquier otro método llevaría a la
dictadura política, al resurgimiento del Estado, de los privilegios, de las desigualdades,
y de todas las opresiones estatales; es decir, llevaría de una forma indirecta, aunque
lógica al restablecimiento de la esclavitud política, económica y social de las masas
populares.
Como todos los socialistas sinceros, y en general como todos los trabajadores
nacidos y crecidos entre el pueblo, Varlin y sus amigos compartieron en grado sumo
este prejuicio perfectamente legítimo contra la iniciativa procedente de individuos
aislados, contra el dominio ejercido por individuos superiores; siendo sobre todo
coherentes, extendieron el mismo prejuicio y la misma desconfianza a sus propias
personas.
La Revolución por Decretos está Condenada al Fracaso. Frente a las ideas
de los comunistas autoritarios -ideas falaces, en mi opinión- de que la Revolución
Social puede ser decretada y organizada por medio de una dictadura o de una
Asamblea Constituyente, nuestros amigos, los socialistas parisinos, sostienen que la
revolución sólo puede ser emprendida y llevada a su pleno desarrollo a través de la
acción masiva continua y espontánea de grupos y asociaciones populares.
Nuestros amigos parisinos tienen mil veces razón. Porque, en realidad, no hay cerebro,
por muy genial que sea, o -si hablamos de la dictadura colectiva de algunos
centenares de individualidades supremamente dotadas no hay combinación de
intelectos capaz de abarcar toda la infinita multiplicidad y diversidad de intereses,
aspiraciones, deseos y necesidades reales que Constituyen en su totalidad la voluntad
colectiva del pueblo; no existe intelecto capaz de proyectar una organización social que
pueda satisfacer a todos y cada uno.
Tal organización será siempre un lecho de Procusto en el que la violencia, más o
menos sancionada por el Estado forzaría a la desdichada sociedad. Pero este es un
viejo sistema de organización, basado sobre la fuerza, que la Revolución Social
suprimirá para dar plena libertad a las masas, los grupos, Comunas, asociaciones e
individualidades, destruyendo de una vez por todas la causa histórica de toda
violencia: la misma existencia del Estado cuya caída supondrá la destrucción de todas
las iniquidades del derecho jurídico y de todas las falsedades de los diversos cultos -
derechos y cultos que han sido siempre, los canonizadores complacientes, tanto en el
terreno ideal como en el real, de toda la violencia representada, garantizada y
autorizada por el Estado.
Es evidente que sólo cuando el Estado haya dejado de existir, la humanidad obtendrá
su libertad, y que sólo entonces encontrarán su auténtica satisfacción los verdaderos
intereses de la sociedad, de todos los grupos, de todas las organizaciones locales y, en
consecuencia, de todos los individuos que forman tales organizaciones.
La Libre Organización Seguirá a la Abolición del Estado. La abolición del
Estado y de la Iglesia debe ser la condición primera e indispensable para la 
emancipación efectiva de la sociedad. Sólo después la sociedad podrá y deberá
empezar su propia reorganización que, sin embargo, no debe efectuarse de arriba
abajo, ni de acuerdo con algún plan ideal proyectado por unos pocos sabios o filósofos,
ni mediante decretos promulgados por algún poder dictatorial, o incluso por una
Asamblea Nacional u elegida por sufragio universal. Tal sistema, como ya se ha dicho,
llevaría inevitablemente a la formación de una aristocracia gubernamental, es decir, a
una clase de personas que nada tiene en común con las masas del pueblo; y esta clase
volvería con toda certeza a explotar y someter a las masas bajo el pretexto del
bienestar común o de la salvación del Estado.
La Libertad debe ir de la Mano con la Igualdad. Soy un partidario
convencido de la igualdad económica y social porque sé que, sin esta igualdad, la
libertad, la justicia, la dignidad humana, la moral y el bienestar de los individuos, como
también la prosperidad de las naciones, no son sino otras tantas falsedades. Pero como
soy al mismo tiempo un partidario de la libertad, primera condición de la humanidad,
creo que la igualdad debería establecerse en el mundo por la organización espontánea
del trabajo y la propiedad colectiva, por la libre organización de las asociaciones de
productores en comunas y la libre federación de las comunas -pero de ningún modo
mediante la acción suprema y tutelar dcl Estado.
La Diferencia entre los Revolucionarios Autoritarios y Libertarios. Este
punto separa fundamentalmente a los colectivistas o socialistas revolucionarios de los
comunistas autoritarios, partidarios de la absoluta iniciativa del Estado. La meta de
ambos partidos es idéntica: ambos partidos desean la creación de un nuevo orden
social basado exclusivamente sobre el trabajo colectivo en condiciones económicas
iguales para todos -es decir, en condiciones de propiedad colectiva de los medios de
producción.
Pero los comunistas imaginan que esto puede lograrse mediante el desarrollo y la
organización del poder político de las clases trabajadoras, encabezadas por el
proletariado de la ciudad con ayuda del radicalismo burgués; mientras los socialistas
revolucionarios, enemigos de toda alianza ambigua, creen que este objetivo común no
puede lograrse a través de la organización política sino mediante la organización social
(y, por tanto, antipolítica) y el poder de las masas trabajadoras de las ciudades y los
pueblos, incluyendo además a todos los que, a pesar de pertenecer por nacimiento a
las clases altas, han roto voluntariamente con su pasado y se han unido abiertamente
al proletariado aceptando su programa.
Los Métodos de los Comunistas y los Anarquistas. De ahí la existencia de
dos métodos diferentes. Los comunistas creen que es necesario organizar las fuerzas
de los trabajadores para tomar posesión del poder político estatal. Los socialistas
revolucionarios las organizan con vistas a destruir, o si preferís una expresión más
refinada, a liquidar el Estado. Los comunistas son partidarios del principio
y la práctica de la autoridad, mientras los socialistas revolucionarios sólo ponen su fe
en la libertad. Ambos son partidarios por igual de la ciencia, que debe destruir la
superstición y ocupar el lugar de la fe; pero los primeros quieren imponer la ciencia al
pueblo, en tanto que los colectivistas revolucionarios intentan difundir la ciencia y el
conocimiento entre el pueblo, para que los diversos grupos de la sociedad humana,
una vez convencidos por la propaganda, puedan organizarse y combinarse,
espontáneamente, en federaciones, de acuerdo con sus tendencias naturales y sus
intereses reales, pero nunca de acuerdo con un plan trazado previamente e impuesto a
las masas ignorantes por algunas inteligencias "superiores".
Los Socialistas revolucionarios creen que existe mucha más razón práctica e
inteligencia en las aspiraciones instintivas y las necesidades reales de las masas
populares que en las profundas inteligencias de todos esos instruidos doctores y
tutores autodesignados de la humanidad, quienes teniendo ante sus ojos los ejemplos
lamentables de tantos intentos abortados de hacer feliz a la humanidad, intentan 
todavía seguir trabajando en la misma dirección. Pero los socialistas revolucionarios
creen, al contrario, que la humanidad se ha dejado gobernar durante largo tiempo,
demasiado largo, y que la raíz de sus desgracias no reside en esta o en aquella forma
de gobierno, sino en el principio y en la misma existencia del gobierno, sea cual fuere
su naturaleza.
Es esta diferencia de opinión, que ya se ha hecho histórica, la vigente en la
actualidad entre el comunismo científico, desarrollado por la escuela alemana y
aceptado parcialmente por los socialistas americanos e ingleses, y el proudhonismo,
desarrollado extensamente y llevado a sus últimas conclusiones y aceptado hoy por el
proletariado de los países latinos. El socialismo revolucionario ha hecho su primera
aparición brillante y práctica en la Comuna de París.
En la bandera pangermánica está escrito: Conservación y fortalecimiento del
Estado a cualquier precio. Por el contrario, en nuestra bandera, la bandera socialistarevolucionaria, está grabada con letras orgullosas y Sangrientas: la destrucción de
todos los Estados, la aniquilación de la civilización burguesa, la organización libre y
espontánea de abajo arriba por medio de las asociaciones libres, la organización de la
chusma incontrolada de trabajadores, de toda la humanidad emancipada, y la creación
de un nuevo mundo universalmente humano.
Antes de crear o más bien antes de ayudar al pueblo a crear esta nueva
organización es necesario conseguir una victoria. Es necesario derrocar lo que es para
poder establecer lo que debe ser... 

Otros
  1. Alas Rotas Gibrán Khalil Gibrán
  2. Pensamientos y Meditaciones Gibrán Khalil Gibrán
  3. Escritos Completos de San Francisco de Asís
Socialismo sin Estado: Anarquismo	Mikhail Bakunin


Persuasión Jane Austen

 Título:    Persuasión

Autor:    Jane Austen   

Categoria:    Literatura

Idioma:    Español


Persuasión Jane Austen




Persuasión
Jane Austen
Persuasión Jane Austen 2
2
CAPITULO PRIMERO
El señor de Kellynch Hall en Somersetshire, Sir Walter Elliot, era un hombre
que no hallaba entretención en la lectura salvo que se tratase de la Crónica de
los baronets. Con ese libro hacía llevaderas sus horas de ocio y se sentía
consolado en las de abatimiento. Su alma desbordaba admiración y respeto al
detenerse en lo poco que quedaba de los antiguos privilegios, y cualquier sensación desagradable surgida de las trivialidades de la vida doméstica se le
convertía en lástima y desprecio. Así, recorría la lista casi interminable de los
títulos concedidos en el último siglo, y allí, aunque no le interesaran demasiado
las otras páginas, podía leer con ilusión siempre viva su propia historia. La
página en la que invariablemente estaba abierto su libro decía:

Otros
  1. La Metamorfosis Franz Kafka
  2. La Matrona de Efeso Petronio
  3. El Castillo Franz Kafka
Persuasión	Jane Austen
by Pixabay


El Príncipe y el Mendigo Mark Twain

 Título:    El Príncipe y el Mendigo

Autor:    Mark Twain   

Categoria:    Literatura

Idioma:    Español



El Príncipe y el Mendigo Mark Twain



Mark Twain

EL PRÍNCIPE Y EL MENDIGO

ÍNDICE
Capítulo
PREFACIO
I. Nacimiento del príncipe y del mendigo
II. La infancia de Tom
III. Encuentro de Tom y el príncipe
IV. Comienzan los problemas del príncipe
V. Tom como un patricio
VI. Tom recibe instruccione
VII. La primera comida regia de Tom
VIII. La cuestión del sello
IX. El espectáculo del río
X. Las penas del príncipe
XI. En el Ayuntamiento
XII. El príncipe y su salvador
XIII. La desaparición del príncipe
XIV. ¡El rey ha muerto! ¡Viva el rey!
XV. Tom como rey
XVI. La comida de gala
XVII. Fu-Fu primero
XVIII. El príncipe y los vagabundos
XIX. El príncipe con los aldeanos
XX. El príncipe y el ermitaño
XXI. Hendon, el salvador
XXII. Víctima de la traición
XXIII. El príncipe prisionero
XXIV. La escapatoria
XXV. Hendon Hall
XXVI. Repudiado
XXVII. En la cárcel
XXVIII. El sacrificio
XXIX. A Londres
XXX. El proceso de Tom
XXXI. La procesión del Reconocimiento
XXXII. El Día de la Coronación
XXXIII. Eduardo como rey
XXXIV. Conclusión ––Justicia y retribución
PREFACIO

Voy a poner por escrito un cuento, tal como me lo contó uno que lo sabía por su padre, el cual lo supo
anteriormente por su padre; este último de igual manera lo había sabido por su padre... y así sucesivamente, atrás y más atrás, más de trescientos años, en que los padres se lo transmitían a los hijos y así lo iban con-servando. Puede ser historia, puede ser sólo leyenda, tradición. Puede haber sucedido, puede no haber su-cedido: pero podría haber sucedido. Es posible que los doctos y los eruditos de antaño lo creyeran; es posi-ble que sólo a los indoctos y a los sencillos les gustara y la creyeran.

Otros
  1. Ante la Ley Franz Kafka
  2. Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino Júlio Verne
  3. Campos de Soria Antonio Machado

El Príncipe y el Mendigo	Mark Twain


Cinco Semanas en Globo Júlio Verne

 Título:    Cinco Semanas en Globo

Autor:    Júlio Verne   

Categoria:    Literatura

Idioma:    Español


Cinco Semanas en Globo Júlio Verne



Julio Verne
Cinco semanas en globo
I
El final de un discurso muy aplaudido. -
Presentación del doctor Samuel Fergusson. -
« Excelsior. » - Retrato de cuerpo entero del doctor. -
Un fatalista convencido. - Comida en el Traveller’s
Club. - Numerosos brindis de circunstancias
El día 14 de enero de 1862 había asistido un numeroso auditorio a la sesión de la Real
Sociedad Geográfica de Londres, plaza de Waterloo, 3. El presidente, sir Francis M ....
comunicaba a sus ilustres colegas un hecho importante en un discurso frecuentemente
interrumpido por los aplausos.
Aquella notable muestra de elocuencia finalizaba con unas cuantas frases rimbombantes en
las que el patriotismo manaba a borbotones:
«Inglaterra ha marchado siempre a la cabeza de las naciones (ya se sabe que las naciones
marchan universalmente a la cabeza unas de otras) por la intrepidez con que sus viajeros
acometen descubrimientos geográficos. (Numerosas muestras de aprobación.) El doctor
Samuel Fergusson, uno de sus gloriosos hijos, no faltará a su origen. (Por doquier.¡No! ¡No!)
Su tentativa, si la corona el éxito (gritos de: ¡La coronará!), enlazará, completándolas, las
nociones dispersas de la cartografía africana (vehemente aprobación), y si fracasa (gritos de:
¡Imposible! ¡Imposible!), quedará consignada en la Historia como una de las más atrevidas
concepciones del talento humano. (Entusiasmo frenético.)»
-¡Hurra! ¡Hurra! -aclamó la asamblea, electrizada por tan conmovedoras palabras.
-¡Hurra por el intrépido Fergusson! -exclamó uno de los oyentes más expansivos.
Resonaron entusiastas gritos. El nombre de Fergusson salió de todas las bocas, y fundados
motivos tenemos para creer que ganó mucho pasando por gaznates ingleses. El salón de
sesiones se estremecio.
Allí se hallaba, sin embargo, un sinfín de intrépidos viajeros, envejecidos y fatigados, a los
que su temperamento inquieto había llevado a recorrer las cinco partes del mundo. Todos
ellos, en mayor o menor medida, habían escapado física o moralmente a los naufragios, los
incendios, los tomahawk de los indios, los rompecabezas de los salvajes, los horrores del
suplicio o los estómagos de la Polinesia. Pero nada pudo contener los latidos de sus corazones
durante el discurso de sir Francis M .... y la Real Sociedad Geográfica de Londres, sin duda, no
recuerda otro triunfo oratorio tan completo.
Pero en Inglaterra el entusiasmo no se reduce a vanas palabras. Acuña moneda con más
rapidez aun que los volantes de la Royal Mint. Se abrió, antes de levantarse la sesión, una
suscripción a favor del doctor Fergusson que alcanzó la suma de dos mil quinientas libras. La 
importancia de la cantidad recaudada guardaba proporción con la importancia de la empresa.
Uno de los miembros de la sociedad interpeló al presidente para saber si el doctor Fergusson
seria presentado oficialmente.
-El doctor está a disposición de la asamblea -respondió sir Francis M...
-¡Que entre! ¡Que entre! -gritaron todos-. Bueno es que veamos con nuestros propios ojos a
un hombre de tan extraordinaria audacia.
-Acaso tan increíble proposición -dijo un viejo comodoro apoplético- no tenga más objeto
que embaucarnos.
-¿Y si el doctor Fergusson no existiera? -preguntó una voz maliciosa.
-Tendríamos que inventarlo -respondió un miembro bromista de aquella grave sociedad.
-Hagan pasar al doctor Fergusson -dijo sencillamente sir Francis M...
Y el doctor entró entre estrepitosos aplausos, sin conmoverse lo más mínimo.
Era un hombre de unos cuarenta años, de estatura y constitución normales; el subido color
de su semblante ponía en evidencia un temperamento sanguíneo; su expresión era fría, y en
sus facciones, que nada tenían de particular, sobresalía una nariz asaz voluminosa, a guisa de
bauprés, como para caracterizar al hombre predestinado a los descubrimientos; sus ojos, de
mirada muy apacible y más inteligente que audaz, otorgaban un gran encanto a su fisonomía;
sus brazos eran largos y sus pies se apoyaban en el suelo con el aplomo propio de los grandes
andarines

Otros
  1. La Matrona de Efeso Petronio
  2. El Castillo Franz Kafka
  3. Los Tres Mosqueteros Alexandre Dumas


La Tempestad William Shakespeare

Título: La Tempestad

Autor: William Shakespeare
Categoria: Literatura
Idioma: Español


La Tempestad William Shakespeare

William Shakespeare (pronunciado [ˈwɪljəm ˈʃeɪkspɪə(ɹ)] ; Stratford-upon-Avon, Warwickshire, Reino de Inglaterra, c. 23 de abril de 1564jul. - ib., 23 de abriljul./ 3 de mayo de 1616greg.)1​ fue un dramaturgo, poeta y actor inglés. Conocido en ocasiones como el Bardo de Avon (o simplemente el Bardo), Shakespeare es considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal (Wikipedia)

Lee También:
Ricardo II William Shakespeare
- Trabajos de Amor Perdidos William Shakespeare
- Apologia de Socrates Platon


La Tempestad William Shakespeare


El cuento de fantasmas de Fantasmas Charles Dickens


Título:
El cuento de fantasmas

Autor: Charles Dickens
Categoria: Literatura
Idioma: Español


El cuento de fantasmas de Fantasmas Charles Dickens

El cuento de fantasmas, o historia de fantasmas, es toda aquella obra de ficción o drama, dentro del género de terror, que incorpora un fantasma, o simplemente toma como premisa la posibilidad de su existencia, o bien la creencia de los personajes de la obra en ellos

Índice

El manuscrito de un loco..........................................................................................................................1
La historia del viajante de comercio.........................................................................................................6
La historia de los duendes que secuestraron a un enterrador ..........................................................15
La historia del t ío del viajante...........................................................................................................21
El barón de Grogzwig ...........................................................................................................................32
Una confesión encontrada en una prisión de la época de Carlos II..............................................38
Para leer al atardecer ............................................................................................................................42
Juicio por asesinato..............................................................................................................................50
Fantasmas de Navidad ......................................................................................................................56
La novia del ahorcado ...........................................................................................................................60
La visita del señor Testador.................................................................................................................72
La casa hechizada. Los mortales de la casa........................................................................................74

El cuento de fantasmas de Fantasmas Charles Dickens



Lee También:
La Vida es Sueño Pedro Calderón de la Barca
Un Marido Ideal Oscar Wilde
La Gitanilla Miguel de Cervantes

La Metamorfosis Franz Kafka

 Título:    La Metamorfosis

Autor:    Franz Kafka   

Categoria:    Literatura

Idioma:    Español


La Metamorfosis Franz Kafka




Franz Kafka
La Metamorfosis

Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en
un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón y, al alzar la
cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades, sobre el que
casi no se aguantaba la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo. Numerosas
patas, penosamente delgadas en comparación con el grosor normal de sus piernas, se
agitaban sin concierto.
- ¿Qué me ha ocurrido?
No estaba soñando. Su habitación, una habitación normal, aunque muy pequeña,
tenía el aspecto habitual. Sobre la mesa había desparramado un muestrario de paños -
Samsa era viajante de comercio-, y de la pared colgaba una estampa recientemente
recortada de una revista ilustrada y puesta en un marco dorado. La estampa mostraba a
una mujer tocada con un gorro de pieles, envuelta en una estola también de pieles, y que,
muy erguida, esgrimía un amplio manguito, asimismo de piel, que ocultaba todo su
antebrazo.

Otros
  1. Un Medico Rural Franz Kafka
  2. Mansfield Park Jane Austen
  3. Ion Platon
La Metamorfosis	Franz Kafka


Vidas Paralelas - Tomo IV Plutarco

 Título:    Vidas Paralelas - Tomo IV

Autor:    Plutarco   

Categoria:    Literatura

Idioma:    Español


Vidas Paralelas - Tomo IV Plutarco



VIDAS PARALELAS
TOMO IV
PLUTARCO
CIMÓN - LUCULO - NICIAS - MARCO CRASO -
SERTORIO - ÉUMENES
VIDAS PARALELAS
3
CIMÓN
I.- Peripoltas el adivino, acompañando desde la Tesalia a
la Beocia al rey Ofeltas, y a los pueblos a quien éste mandaba, dejó una descendencia que fue por largo tiempo tenida
en estimación, y lo principal de ella se estableció en Queronea, que fue la primera ciudad que ocuparon, lanzando de
ella a los bárbaros. Los más de este linaje, valientes y belicosos por naturaleza, perecieron en los encuentros con los
Medos y en los combates con los Galos, por arriesgar demasiado sus personas. De éstos quedó un mocito, huérfano de
padres, llamado Damón, y de apellido Peripoltas, muy
aventajado en belleza de cuerpo y disposición de ánimo sobre todos los jóvenes de su edad, aunque, por otra parte,
indócil y duro de condición. Prendóse de él, cuando acababa
de salir de la puericia, un romano, jefe de una cohorte que
invernaba en Queronea, y como no hubiese podido atraerle
con persuasiones ni con dádivas,

Otros
  1. Elegías (Selección) Sixto Propercio
  2. Cómo se Filosofa a Martillazos Friedrich Wilhelm Nietzsche
  3. Ego te Absolvo Oscar Wilde
- Tomo IV	Plutarco


El Convivio Dante Alighieri

 Título:    El Convivio

Autor:    Dante Alighieri   

Categoria:    Literatura

Idioma:    Español


El Convivio Dante Alighieri


El Convivio
Dante Alighieri 
 Transcurrieron los años juveniles de El Dante en aquella deleitosa paz del
Cardenal Latino, que gozó Florencia al ver acabadas las duras guerras de
mediados del siglo XIII, y antes de las atroces revueltas que ensangrentaron su
fin. En tal tregua de Dios, el amor a la vida renació con vigor primaveral; y
síntesis suprema de este amor fue la común devoción a la ciencia pura, en que
cifraron su existencia aquellos hombres de que es el Alighieri la más noble
representación en la memoria de los tiempos.
 ¿Qué ciencia era aquélla que tan arrebatada adhesión suscitaba, y cuáles
podían ser sus atractivos para un espíritu juvenil? Primeramente, una ciencia
cristiana, la posesión de la eterna verdad revelada por Dios. Mas la ciencia
cristiana, merced a la doctrina de los frailes de Santo Domingo, comprendía en
una enciclopedia inmensa desde los conocimientos materiales más precisos, a
la razón pura, a la extática contemplación de la verdad absoluta. Y no sólo
satisfacía la inteligencia, sino el corazón; no sólo en la razón tenía sus
cimientos, pero también en el amor. De otra parte, había algo en ciencia tal,
que no podía por menos de refrigerar el ánimo de un toscano: el pensamiento
latino de que estaba imbuida. En el transcurso de los siglos, el alma latina no
se había desentendido de la influencia profunda de los poetas, filósofos y
oradores de la antigüedad griega y romana. Tomás de Aquino, conquistando la
antigua filosofía a la verdad evangélica, había cristianizado el peripatetismo y
bautizado a Aristóteles.
 El Dante, afiliado desde muy joven a uno de los grupos intelectuales que ya
anunciaban en Florencia las célebres academias futuras, comparte con los
poetas, presididos por Guido Cavalcanti, «el primero de sus amigos», el cultivo
del dolce stil nuovo, importado de Bolonia, donde su inventor, Guido Guinizelli,
había trazado las normas que espiritualizaban en un idealismo simbólico la
poesía amatoria de los trovadores.
 Nacen entonces las canciones y sonetos de la Vita Nova y del Convivio.
 Es por demás conocido, aun para quienes no han leído el poema de la
juventud de Alighieri, el argumento de su inspiración. Casi al abrir los ojos a la
vida aparécesele la gentilísima Beatriz, que ha de ser, desde aquel punto y
hora, la noble dama de sus pensamientos. Cifra y compendio de toda
perfección humana, en que se refleja la suprema, en el puro amor y alabanza
de Beatriz halla el poeta su ventura, y con ella el alimento de su canto. Muere
la amada, y el poeta la sigue al cielo con la mente, inmortalizándola en la divina
alegoría de la Commedia.
 Tema constante de la investigación erudita ha sido el determinar hasta qué
punto la inspiración de El Dante tenía raíces en la realidad cotidiana; se trata,
en suma, de discernir el realismo y el simbolismo de la obra dantesca. No
creemos que se vea asaltado de semejantes dudas el ingenuo lector, que, sin
más prejuicio que el de bañar su espíritu en las purísimas ondas de la poesía
de Alighieri, pretenda adivinar su sentido. Que así veremos en la Vita Nova la 
fiel narración del hecho humano y en el Convivio la consolación filosófica, que
se resumen en la sublime música de la Commedia divina.
 Dividido el partido güelfo en dos bandos, que presto fueran irreconciliables,
de blancos y negros, defensores los primeros, entre los cuales se contaba el
Alighieri, de los privilegios ciudadanos contra la excesiva ingerencia del poder
pontificio de Bonifacio VIII, viose aquél desterrado de su patria en 1302 y sujeto
a vagar por las tierras itálicas hasta su muerte en Rávena, diez y nueve años
más tarde. Data la composición de este Convivio, o banquete ideal, de los
primeros de su destierro.
 A cuanto en él nos dice, era propósito de El Dante hacer un comentario
filosófico a catorce canciones. Tal como la crítica ha logrado reconstruir el
tratado, a través de las diversas lecciones, sólo tres son las que el poeta ofrece
a nuestro gusto, dándolo por terminado en su cuarta parte.
 Manifiéstanos el poeta, desde luego, que su intención no es otra que la de
consolarse de sus tribulaciones, ofreciendo a los míseros que no se sientan a
la mesa de la ciencia un festín espiritual: la consideración de la dama de sus
pensamientos, es decir, la Filosofía, en que ha tomado forma incorpórea aquel
su amor primero, que se fue al cielo con la Beatriz de su juventud.
 Y apartándose del uso escolástico que sólo del latín se servía para expresar
las disquisiciones puramente intelectuales, emplea el lenguaje vulgar, el
toscano de sus compatriotas, en que había de renacer la cultura clásica.
 No tenemos noticia de que hasta la fecha se haya traducido el Convivio de
El Dante al castellano. Ardua es la empresa, y no otra nuestra pretensión que
la de mostrar al lector curioso el divino misterio del pensamiento de Alighieri;
vano intento sería por nuestra parte el intentar descorrer el sutilísimo velo que
lo envuelve. Si toda traducción es difícil, por la imposibilidad de interpretar con
la mera versión de las palabras la pureza del original, mucho más ha de serlo
ésta, en que a cada paso se nos ofrecen intrincadísimos problemas, cuya
solución requeriría, no ya el enciclopédico saber que las páginas del Convivio
denotan, pero la virtud poética, que constituye a nuestros ojos su gloria
imperecedera.
 Hemos procurado ajustarnos todo lo posible a la letra del texto, en la
creencia de que así interpretaríamos mejor su espíritu que con ninguna
adaptación. No se achaque, pues, únicamente a defecto de nuestra traducción
la obscuridad en que a veces se pierde el lector por entre las razones sutiles
del Convivio. La poesía tiene, como principal atributo de su condición divina, la
de que su esencia ulterior y suprema no aparece paladinamente a los sentidos
corporales. Las canciones de El Dante son poesía por excelencia. Doce años
tardó el poeta inglés Coleridge en comprender una que tradujo luego de leerla
diez veces cada año.
 Hemos preferido, en gracia a la razón filosófica que preside la composición
del Convivio, traducir las tres canciones con libertad absoluta de rima y ritmo,
procurando, no obstante, conservar algo de la cantidad y el número del original.
 Lejos de nuestro ánimo el ofrecer una obra definitiva a la consideración del
lector, queremos tan sólo servirle de introductores al conocimiento del universo
lírico de El Dante.

Otros
  1. Vidas Paralelas - Tomo VII Plutarco
  2. Un Medico Rural Franz Kafka
  3. Mansfield Park Jane Austen
Dante Alighieri


Postagens Sugeridas, Relacionadas e Anúncios

 

Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.

voltar